miércoles, 28 de enero de 2009

Bajo de tus pies

Me pasa que, como le ocurre a casi todo el mundo, en ratos libres, en viajes de ida y vuelta, en momentos de calma, siempre hay una canción sonando, particularmente me gusta lo que entiendo, es decir el spanish o españó.
"Hay días que parece que nunca se va a apagar el sol y otros son mas tristes que una despedida en la estación".
Muchas veces escuchas y lo vuelves a escuchar otra vez y otra, "que cabrón", me estará espiando. Y esque interpretamos según nuestras vivencias y ya llevamos unos años en esta vida para que nos haya pasado un poco de todo.
"Es igual que nuestra vida que cuando todo va bien, un día tuerces una esquina y te tuerces tu también".
Yo lo escucho todo, lo mas comercial y lo mas raro y hortera que hay por ahí. Como conclusión saco que desde Bustamante o Sabina a Bunbury o Bisbal hay como 1000 o 2000 canciones que tienen mucho en común, entre otras cosas las ha escrito mi espia, el que me mira todos los días desde la ventana de enfrente, desde el coche que me cruzo, desde el cajón de los profilacticos o desde la camara web que hay en la horma mi zapato.
"Esa telaraña que cuelga en mi habitación no la quito, no hace nada, solo ocupa su rincón".
A veces hay canciones positivas, que te levantan el ánimo, te hacen reflexionar y te paras a decir "eh, que guay estar hoy aquí y ser quien soy". Esas son las menos, normalmente hablan de la oportunidad perdida, de la inocencia del primer beso o de lo cruel que puede resultar el camino.
"Yo he crecido cerca de las vías y por eso se, que la alegría y la tristeza viajan en el mismo tren".
Pues si, yo he crecido cerca de las vias, he visto pasar el tren que une Valencia y Madrid desde muy pequeño, he cruzado corriendo mirando a un lado y a otro, he asomado la cabeza por el puente de piedra y he notado el aire de su rebufo al pasar. No sabía que allí tambien estaba Fito.
"Quieres ver el mundo mira está debajo de tus pies".

domingo, 11 de enero de 2009

January one

Hoy, acordándome de Luis, voy a hablar de niños, de esos locos bajitos. Y es que mi vida se ha rodeado de pequeños individuos con carita de ángeles. Empezaron a llegar a principios de siglo, poco a poco, uno dos tres cuatro... ahora están a decenas. Salen por todas las esquinas, en la familia, en el trabajo, amistades, vecinos, etcétera etcétera. Son pequeños inocentes demonios, pero que alegría verlos, que alegría ser el tío con el que juegan y ver que disfrutan como enanos que son, y que alegría ver echar raíces a quien quieres y que esas raíces hacen tuyas también. Ojalá pasen los días y siga creciendo el jardín, y almendros y limoneros crezcan en mi puerta, y en la tuya y en la calle y en mil sitios conocidos. Sin todos ellos nada sería igual... esos locos bajitos que nos hacen sonreír.
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